Carpe Diem

Hace unos días fui a dar una charla sobre educación financiera a jóvenes universitarios. Llegué un poco antes, me fui a la cafetería a recordar otros tiempos, y me senté cerca de un grupo en el que se hablaba de dinero.

Cada uno daba su opinión desde su propia experiencia, pero si algo tenían en común, era que ninguno de ellos se preguntaba por su jubilación ni se planteaban su futuro económico a 10 años vista.

Los que tenían ingresos los destinaban a pagarse los estudios, el piso compartido o las salidas del fin de semana. Los que no, simplemente pedían dinero a sus padres y se dedicaban a estudiar.

¿Tenía sentido la charla que les iba a dar sobre ahorro, inversión o que el gobierno está acabando con la “hucha” de las pensiones?

Su principal preocupación era terminar los estudios y poder conseguir un trabajo que les gustara, que fuera flexible, con un salario suficiente para no tener que compartir un piso, o irse a trabajar al extranjero para aprender un idioma y mejorar el currículum.

¿Y la pensión de jubilación?…¿Cómo iban a pensar en ello tal y como está el trabajo hoy en día?

Así, que unos minutos antes de empezar mi ponencia me replanteé todo y decidí hablarles de lo que le ocurrió a los de mi generación y como nos afectó a nivel financiero.

Nos decían que debíamos formarnos para encontrar un trabajo para toda la vida, que lo más importante era tener un sueldo fijo y un piso en propiedad.

Con la Ley del Suelo de 1998 Aznar consiguió que todos nos hipotecáramos a 40 años para tenerlo. Incluso modificaron el impuesto de la Renta e incluyeron desgravaciones para los que compraban pisos, y no había ninguna para los que alquilaban. Consiguieron triplicar los precios de los pisos en 7 años, aunque los sueldos seguían siendo los mismos que los del 98.

Los bancos no sólo daban el 100% de la vivienda, sino que daban más dinero para poder pagar la mudanza, un coche más grande y las reformas. Así consiguieron que personas con sueldos bajos pudieran comprarse un piso y vivir por encima de sus posibilidades. Lo pusieron todo tan fácil, que parecía tonto quien no tuviera un piso en propiedad. Ningún banco explicó la letra pequeña de las hipotecas, las cláusulas suelo y ni la dación en pago.

¡No hacía falta preguntar! Había trabajo para todos en el sector de la construcción, la tasa de paro llegó al 9,2% y si comprabas un piso, en poco tiempo duplicabas su precio.

Cuando llegó el crack del 2008, la deuda de todo el país era descomunal. Estalló la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos,  y aunque Zapatero lo fue negando, también llegó a España. Como los bancos ya no daban más dinero, muchas empresas cerraron llevando a la gente al paro. Gente que en poco tiempo se quedó sin piso, sin trabajo y con una deuda altísima. Los bancos se convirtieron en las principales inmobiliarias. Y muchas de las personas que se enriquecieron, lo perdieron todo por falta de educación financiera.

 

Nadie les había enseñado a ahorrar y a invertir cuando tenían dinero, y ahora no tenían nada.

Carpe Diem.

 

Recibí uno de los mayores aplausos de mi vida. A veces hablar de la propia experiencia desde lo más profundo del corazón, es mucho más efectivo que cualquier charla académica.

 

Artículo de Elisa Martínez  publicado en el periódico digital  Cat. Económica  http://www.cateconomica.com/Articulo/Carpe-Diem

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